jueves, 11 de diciembre de 2014

Resiliencia e Inteligencia. Parte II

Por: Orlando Tipismana Neyra


“Con el crepúsculo y la puesta del sol, el día y la vida envejecen
 y abre espacios para todo aquello que a uno le ha alegrado
 un día o una vida entera”.
Luz de Esperanza
Rudiger Dahlke (Médico Alemán)



    La tristeza, depresión o cualquier otra respuesta ante el fracaso, es tan frecuente en todo orden de  las acciones humanas, que es inevitable, considerarla como una respuesta imposible de acontecer. Implica, por tanto, que los seres humanos, evolutivamente hemos desarrollado diversos tipos de respuesta de evaluación (de la situación) o inhibición (respuesta a la situación), al enfrentar y afrontar estos eventos, acontecimientos o sucesos del entorno próximo (muchas veces distales) a nosotros; que interactúan con patrones genéticos y epigenéticos.

      Por tanto, el objetivo del presente escrito es, analizar el concepto desde una perspectiva más práctica que teórica. Es evidente, que, no podemos obviar el rigor ontológico y epistemológico (e incluso semiótico) del constructo. La actividad docente y clínica, nos ha permitido observar un patrón recurrente a todas (no podríamos decir "en algunas") las personas, con las que trabajamos a diario; sus estrategias, siempre propenden a encontrar "soluciones", a diversos problemas cotidianos; sean éstos: personales, laborales, familiares,académicos, laborales, sociales.

     Conviene describir de manera breve, uno de esos casos singulares que motivó la búsqueda de datos, que expliquen o, al menos, describen qué hace que, las personas, actúan de esta manera y no de otra, como suele suceder ante situaciones rutinarias. Nos preguntamos ¿Qué hace que esta persona actúe así, cuando está próxima a la muerte, como es el caso que vamos a tratar?

    Hace 18 meses, interactuamos por un breve periodo de tiempo con Dalia (nombre supuesto por razones obvias). La conocíamos desde hace 38 años. No habíamos dialogado, desde hace unos 20 años aproximadamente. Cuando nos volvimos a contactar, nos manifestaba todas las dificultades que había tenido que enfrentar en lo familiar, su relación de pareja, la crianza de sus hijos, su relación laboral y el cumplimiento de sus metas personales. Manifestaba que no "sabía", cómo, "siempre encontraba algún recurso personal válido" para superar el obstáculo que le presentaba", hasta el punto que en estos dos últimos años, distribuía su tiempo en brindar cuidados de salud, a un miembro central de su familia nuclear y, continuar desarrollando sus proyectos, con el único propósito que sus hijos siguieran ese legado. 

     Sabíamos bien, de todo ese trayecto, realizado por más de treinta años. Decíamos: "Dalia, -siempre trabajando, siempre resolviendo problemas de otros, siempre desarrollando nuevos proyectos, innovando y dándole ese toque personal a lo que se propone". Desafortunadamente le diagnosticaron Cáncer terminal y, en un periodo corto de tiempo falleció (Junio, 2013). Lo anecdótico de todo es, que en ese lapso de dos meses, que duró su tránsito a su fallecimiento; ordenó sus actividades, delegó a otros continuar los proyectos en ejecución y, antes de hospitalizarse, fue a dar atención a otra persona y regresar al hospital, para no salir más de este lugar, viva. 

      Los días que la visité en el hospital, narraba los hechos con bastante naturalidad, consciente de su estado y del final de sus días; ella, describía con detalle todas las actividades pendientes. Incluso, horas antes de fallecer, dio instrucciones a su hija, de cumplir con todas las indicaciones, que  ya no podría realizar jamás. Posterior a su fallecimiento, tuve la ocasión de acompañar a su hija a realizar algunos trámites, observé en esta joven, una capacidad de determinación, tolerancia y, destreza para realizar dichas procedimientos, que entendí, que ya no era necesaria nuestra presencia. El aprendizaje era evidente, la capacidad para aprender nuevos detalles igual. Es decir, una hija que aprendió de la madre, el mismo patrón y, con la proyección posible, basada en acciones presentes, que asegurarán el éxito de la misma.


Por: Olga Gil. Conectando Generaciones.
        
      Basado en esta experiencia, inicié una serie de lecturas respectos de ¿Por qué estas personas, desarrollan tal habilidad para lograr objetivos claramente definidos y superar la adversidad?. El concepto próximo a ella, la encuentro en una lectura realizada en 1988 de Seligman sobre la desesperanza aprendida, y contrastarla con su publicación "Construir Resiliencia", en 2011 en Harvard Business Review, sobre la forma cómo algunas personas, se recuperan rápidamente a la adversidad y, otras no logran salir de ella, a pesar, de tener las mismas condiciones.

      Bien, hablemos entonces de la Resiliencia y del ¿porqué acuñar el concepto de inteligencia?

      Se dice, que no se puede hablar de resiliencia, sin la presencia de estrés; sostenemos que no necesariamente es así. Los modelos de resiliencia -por lo general- subrayan la importancia de la percepción o valoración subjetiva de dichas experiencias en los procesos adaptativos. Pero, debemos añadir que estas evaluaciones, están siempre ligadas a patrón emocional. De tal manera, que, si percibimos un acontecimiento como negativo, en un primer estadío; en ese mismo periodo, podemos inhibir nuestras acciones o reflejar algún tipo de emoción de tristeza, pena, reacción depresiva etc. En un segundo estadio, reevaluamos el acontecimiento y la respuesta a ella. Es decir, se hace una reevaluación y otorgamos un significado a la situación; pero a su vez, podemos suprimir alguna respuesta emocional negativa, como producto de la reevaluación.

        A partir de esta experiencia descrita, podemos decir que Dalia, reevaluó su situación personal. O mejor dicho, valoró la situación personal, pero no suprimió ninguna respuesta emocional; todo lo contrario, fue un impulsor emocional (motivación) para desarrollar un patrón de comportamientos basado en sus experiencias para dar "solución" a las situaciones que quedarían pendientes a partir de su ausencia permanente. Pero es importante argumentar que se hizo vulnerable a condiciones físicas, fisiológicos, producto del esfuerzo desplegado.

      Ensayamos una tesis. Es posible que las personas al reevaluar la situación y, suprimir respuestas emocionales negativas, los motiva a percibir el acontecimiento vital, como parte de una serie de acontecimientos ya vividos; y, no se inhiben, en continuar desarrollando esas habilidades y destrezas, adquiridas a lo largo de los años. Postulamos la idea: aprendieron a darle un sentido de continuidad en los "otros" para seguir desarrollando los proyectos en ejecución. En otras palabras, la supresión emocional disminuye considerablemente (pero, no la elimina) las expresiones emocionales desde una valencia positiva y negativa. Lo que genera es, una disminución, de los estados internos de las personas, pero no disminuye su actividad fisiológica en índices cardíacos, reluctancia de la piel, como se informa en muchos estudios.

      Sucede todo lo contrario, las personas que revalúan muestran una actividad fisiológica bastante más reducida en los mismos índices cardíacos y de conductancia. Por otro lado, la supresión involucra un alto esfuerzo cognitivo durante el proceso emocional, producto principalmente del automonitoreo y de la autocorrección. Este esfuerzo reduciría los recursos cognitivos disponibles de la persona dificultando (no siempre) la retención del suceso. La reevaluación, como estrategia de aparición temprana, no incluiría un esfuerzo de autorregulación y, por tanto, recursos cognitivos como la memoria estarían disponibles. De hecho, las personas que utilizan frecuentemente la reevaluación tienen un mejor desempeño en pruebas objetivas de memoria.


¿Qué es la Resiliencia? Con Enrique Molina


      Es probable, y lo más sobresaliente en Dalia es, que, al mantener su sistema intuitivo (tipo I) y de aprendizaje (tipo 2), desde el punto de vista interpersonal; ella, no suprimió sus efectos en los "otros" (hijos, hermanos, amigos cercanos), al disminuir notoriamente su expresividad emocional. Su capacidad para recordar sus acciones realizadas y proyectadas se mantuvieron casi intactas. Pensamos que Dalia, desarrolló un patrón prospectivo no sólo posible, también ideal. Pero, también, existe la probabilidad, de que esos efectos negativos emocionales en los otros, puedan resultar menos "alentadores" en esta situación de adversidad, y puede también, disminuir ese mismo potencial (Modelo referente). O, como fue el caso específico de su hija, hasta el momento (17 meses), ella mantiene la continuidad del proyecto; lo que implica que hay una continuidad en el desarrollo de habilidades de resiliencia en su hija, como producto de su involucramiento en las actividades profesionales de Dalia.

       ¿Estamos hablando de un caso excepcional? No, en definitiva. Gil Hernández (2007) considera que este patrón resiliente, es un paradigma científico, desde el cual se pueden explicar procesos personales y sociales complejos, puntualizándose el papel que llegan a tener aspectos tales como: la visibilidad, sentido del humor, empatía, autoestima, tolerancia, coraje, compromisos, autonomía, implicaciones, entre otros conceptos, para superar la adversidad.

       Siempre, es común hablar, de que uno tiene que aprender a "Mentalizarse". En efecto, Dalia desarrolló un proceso de mentalización o función reflexiva, que correspondería a un mecanismo personal, aprendido a lo largo de los años. Esto nos permite inferir e hipotetizar que los posibles estados mentales de otras personas, pueden ser orientados o, ser desarrollados con estrategias de desarrollo y fortalecimiento de capacidades, para responder de manera similar a ella. Y, también, es probable, fortalecer puntos débiles (vulnerabilidad) para desarrollar estrategias de prevención de riesgos para su salud. Surge una pregunta ¿Será que la inteligencia -general, cognitiva, social, ecológica, son componentes subsidiarios de la resiliencia? O, estamos hablando de constructos distintos. Creemos que NO. Los seres humanos genéticamente traemos ya un patrón insumo que nos predispone, pero es el entorno el que se encarga de moldearlo y modularlo para sobreponernos a toda demanda externa.


Inspirar a otros


      Estas habilidades y destrezas, nos ayudaría a comprender, predecir, anticipar ( y muchas veces controlar) nuestro comportamiento y, la, de los demás. Además, existe una importante relación entre los niveles de función reflexiva que un individuo posee, y el grado de afectación en su salud mental, que pueda haber generado en "priorizar" acciones de desarrollo  en el componente social, laboral, familiar, en detrimento de la salud en Dalia. Patrón relacionado con el Modelo de Vulnerabilidad de Salud.

Próximo Capítulo: Propuesta teórica de la Resiliencia e Inteligencia (Parte III)



   Rafaela Santos y la Resiliencia.

Fuentes: Martín E.P. Seligman (2011) Construir la Resiliencia. HBR, Abril
               Silva C. Jaime (2005) Regulación Emocional y Psicopatología.
               Rev Chil Neuro Psiquiat; 43 (3): 201 - 208.
               Villalba Quesada (2003) El concepto de resiliencia individual y
               familiar. Aplicaciones en la intervención social. Intervención
               psicosocial. Vol, 12, Nº 3: págs. 283 - 299.
               Tipismana Neyra O. Desarrollo de Habilidades Resilientes en
                estudiantes universitarios. Artículo para publicación Jun 2015.          



        




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