viernes, 5 de diciembre de 2014

La Formación del Ingeniero del Futuro Parte I

by_Tipismana Neyra, Orlando.


"El fracaso es simplemente la oportunidad para comenzar 
de nuevo, en esta ocasión con más inteligencia"

Henry Ford


    Un punto de partida para formar líderes está -probablemente-, en desarrollar estrategias claves para la sobrevivencia y, trascender hacia el éxito, en lo individual como, en las organizaciones de cualquier tipo.

    Es común, observar, cómo a nivel global y local, cada vez más, se incorporan en las agendas educativas, programas de enseñanza - aprendizaje, que involucran al docente, estudiante y el sistema directivo, para contribuir desde su posición, promover la formación de un líder potencial, con la calidad que justifique su desempeño, en el proceso formativo y trascienda ese patrón personal, a una práctica cotidiana en la vida laboral como social.

Calor Slim: Retos y Liderazgo

    En concreto, lo que se busca con el desarrollo de estas habilidades y destrezas en el proceso formativo implica:

  1. Saber identificar en la práctica, el potencial personal del estudiante y, fomentar directa o indirectamente comportamientos reales de fácil identificación, por todos los actores y, en particular, por el propio formando (Autoconciencia de su potencial)
  2. La necesidad de mejorar las prácticas educativas y del aprendizaje de los estudiantes, necesariamente exige de los formadores un aprendizaje de cuáles, serán las estrategias sólidas y confiables (significativas) para lograr un pensamiento crítico en ambos actores, durante el proceso académico (Aprendizaje significativo)
  3. Clarificar que, tanto el éxito como el fracaso, tienen impacto en las prácticas de liderazgo directo, que ejerce el estudiante durante su aprendizaje y cómo, será la influencia indirecta de los formadores, en la calidad de la enseñanza y el aprendizaje (Capacidad de logro)
  4. Determinar el grado en que el estudiante y los grupos, tienen la voluntad y la habilidad que se requiere, para mejorar el aprendizaje. Y, el grado en que en el ambiente de trabajo, se les permite alentar o son alentados para desarrollar capacidades, motivaciones, innovaciones (Capacidad de cambio)
  5. Describir la forma en que dicho éxito y las formas de ayudar a los estudiantes, promueven la voluntad, habilidades y destrezas necesarias, para impactar y, evidenciar los cambios en el entorno (Capacidad de transformar)
  6. Describir las características del liderazgo  y la formación de hábitos, que fomentan y se expresan los valores, capacidades y el reconocimiento de que la práctica real transforma progresivamente a la organización (Sentido ético)
    Alejandro Piscitelli "Conocimiento colaborativo"

   En consecuencia, el liderazgo, es una fuerza poderosa y eficaz, para la formación universitaria;  el problema -quizás-, es que, muchas veces, la creencia popular, los logros, deben estar justificadas por la evidencia empírica; por tal razón, existen por lo menos, cinco maneras, con las que se puede estimular la magnitud de la influencia del líder en este proceso:

  1. Estudiar cuantitativamente la efectividad de esa proporción de evidencia; en la que, los efectos del aprendizaje y del liderazgo, se observan en una gran variedad de condiciones: desde la universidad hasta en las organizaciones laborales.
  2. Evaluar a través de estudios de casos, que puedan ser interesantes e informativos; y, que expresen, cómo está actuando el líder y, evidenciando su liderazgo.
  3. Evidenciar estudios cuantitativos a gran escala, de los efectos del liderazgo ya sea directos e indirectos, tanto en grupos pequeños como medianos.
  4. Realizar estudios cualitativos, que evidencien que el estilo de enseñanza - aprendizaje impacte en la vida personal, laboral y social (e incluso familiar) de los estudiantes.
  5. Determinar las reales implicancias y consecuencias para la sociedad, del tipo de enseñanza - aprendizaje, empleada para la formación de líderes.
   En la formación de ingenieros (como cualquier otra disciplina) el liderazgo, es un factor clave para el avance de la ingeniería; es decir, para mantener su relevancia en los procesos productivos, facilitar la interconectividad en una era de mayor externalización y competencia global. Las organizaciones -cada vez más-, tienen la intención de mantener una mayor ventaja competitiva, por lo que se requiere, que los formadores de futuros ingenieros, sean capaces de formar a un ingeniero, capaz de liderar equipos multidisciplinarios y combinar el ingenio teórico con una visión de negocio; además de, formar ingenieros que desarrollen una pasión por el aprendizaje continuo.

     La industria -por otro lado-, debe ser capaz de desafiar a las universidades, para ampliar sus programas del esfuerzo intelectual, del diseño, la investigación; la visión debe ser más amplia; es decir, que los futuros profesionales (ingenieros) deberán evidenciar un dominio en el liderazgo tanto profesional, como emerger con un espíritu empresarial, capaz de enfrentar y afrontar los retos y desafíos que exige el desarrollo científico, tecnológico y social.

      Formar ingenieros, capaces de cultivar -de manera permanente- atributos claves de liderazgo (en lo personal, laboral, social); saber explicar el ambiente natural, social e interpersonal donde desarrollará su experticia y, sobre todo, de saber erigirse sobre esa realidad (abstracción) y, crear nuevos modelos de realidades, que se sustenten en los valores, competencias y su impacto en la sociedad en general.


"Los cambios no se desean ni se sueñan; 
los cambios se provocan en y por la acción"

O. Tipismana

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