“Entrenamiento de la voluntad” (Querer es
poder)
La voluntad está en la mente y en
el cuerpo, y puede entrenarse. Tenemos que centrarnos en lo que queremos y no
en lo que tememos, debemos reforzar nuestras redes afectivas y reinventarnos.
Respecto al Locus de control interno o externo: retener, reprimir, aguantar, cortar, inhibir
nuestros estados emocionales es aumentar toxicidad. Debemos fomentar actitudes positivas como el
entusiasmo, la confianza, el coraje, la actitud generativa, el equilibrio y la
nobleza.
La conducta disciplinada es el
camino que elegimos para alcanzar nuestro destino. La autodisciplina es la madre de todos los
éxitos. Responsabilidad, madurez (equilibrio entre impulsividad y control).
Control de nuestra energía (salud, vitalidad) de nuestra inteligencia (paz
mental) y de la armonía (amor). Conciencia emocional (saber lo que siento y por
qué), objetivos y metaobjetivos (el sentido de nuestros objetivos).
El líder debe evitar exageradas expectativas
(de eficacia, de resultado). Igualmente actitudes mentales inconvenientes:
postergación, dudas/confusión, miedo al fracaso, “si no fuera por”, demasiados
compromisos, cansancio, distracciones, irritación.
Motivemos nuestra conducta: metas
personales, relacionales y de tareas. Las motivaciones actuales son el desarrollo
personal, el deseo de aprender, el sentido altruista de la existencia, la
influencia social y el bienestar subjetivo.
Verdad y Bien: es necesario un
difícil aprendizaje en el que ética, estética y espiritualidad deben trabajar
juntas en la transformación de las pulsiones primarias.
El líder debe trabajar sobre las
reflexiones anteriores para lograr un estado de motivación que pueda transmitir
a su organización.
Referencia: Xavier
Guix, “QUERER ES PODER. La fuerza de la voluntad puede entrenarse”.
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